El inglés es el rey: 3 testimonios lo confirman

En lenguajepropio.com.ar no nos cansaremos de decirlo: ¡el inglés abre puertas, el inglés es el monarca en el reino de los idiomas! Más allá de las ventajas a la hora de viajar, el manejo de este idioma es fundamental en el ámbito laboral. Ayuda a ser más productivo y en tanto más rentable, permite conquistar nuevos mercados y clientes, y acceder a más y mejores puestos de trabajo.

Son múltiples los informes que coinciden en el hecho de que el conocimiento de idiomas, con el inglés a la cabeza, es el principal requisito en muchas empresas. Un estudio de la consultora Randstand demostró que 8 de cada 10 vacantes para ocupar puestos medios y directivos exigen conocer un segundo idioma. Y lo repetimos, ese idioma es generalmente el inglés.

En lo que sigue repasaremos 3 testimonios que confirman lo que nosotros afirmamos: que el inglés es el rey. Repasaremos la experiencia de una médica profesional con larga experiencia en centros de estética y rejuvenecimiento; el testimonio de un profesor de guitarra que dicta clases particulares y grupales; y el caso de un camarero que atiende en un concurrido café ubicado en el centro neurálgico de Buenos Aires.

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El mozo –así le llamamos a los camareros en la Argentina- es Raúl, que nos cuenta su experiencia relacionada al manejo del inglés. “Cuando a los 19 años empecé a trabajar en bares y restaurantes como mozo, no tenía ni remota idea de que hablar inglés sería beneficioso para mi trabajo. Hoy tengo 64 y ya podrás imaginar que mi experiencia es larguísima: nunca dejé de trabajar de esto. Hace más de 30 soy mozo en un café que está ubicado en una de las zonas más concurridas del centro de la Ciudad de Buenos Aires, y me arriesgo a decir que por estas mesas pasan más extranjeros que porteños”, cuenta Raúl y agrega: “Creo que cada día, con los clientes hablo más en inglés que en español”. El camarero dice que al comienzo conoció palabras sueltas y muy básicas, como “cofee” o “please”, pero que con el paso de los años ya mantiene conversaciones con los turistas. Y que sin importar de dónde vengan, el idioma común es el inglés.

Mariana es médica profesional y en su carrera se ha dedicado a la medicina estética. Con larga experiencia en este ámbito, asegura que el inglés siempre ha sido un aliado para ella. “Desde la consulta de bibliografía, hasta la asistencia de congresos del área en el exterior, e incluso en el trato con algunos pacientes que no son locales. El inglés para mí ha sido fundamental, y lo seguirá siendo”, sostiene Mariana. Y comparte una experiencia que vivió durante sus primeros años como profesional, cuando un paciente estadounidense –que poco y nada hablaba de español- llegó a uno de sus consultorios consultando por el plasma rico en plaquetas, un tratamiento que ha ganado popularidad en los últimos años por su efectividad para rejuvenecer el aspecto del rostro, reducir estrías y cicatrices, e incluso en tratamientos capilares. “Yo estaba comenzando mi carrera como profesional, este hombre me hablaba del tratamiento de plasma en inglés, mezclando sólo algunas palabras en español, y yo no lograba comprenderlo ni comunicarme. Ese paciente jamás volvió a mi consultorio, y desde el momento en que me despedí de él supe que tenía que estudiar inglés. Y pronto”.

Nicolás es músico y tiene un rebusque: las clases particulares de guitarra. En algunos años ha logrado tener un fiel grupo de alumnos, y por la ubicación de la sala en la cual dicta sus clases (en el barrio de Palermo, en Buenos Aires) son cada vez más los alumnos extranjeros que acuden a él; ocurre que aquella es una de las zonas con mayor cantidad de hostales en la ciudad. “Sabía que el inglés es importante en las empresas, que cuando presentás un currículum es casi imprescindible que allí diga en letras claras que hablás el inglés sin problemas. Pero en mi trabajo comprendí que este idioma no sólo es universal porque se habla en todo el mundo, o casi, sino que también es universal en términos laborales. Desde aquellos que aspiran a un puesto en una multinacional, hasta un muchacho como yo que dicta clases de guitarra en una salita ubicada en Palermo”.